lunes, 25 de mayo de 2009

Me encanta sentir tus pitayas aunque la llames fruta dragón

Cuenta la leyenda que en una morada había un morado que le encantaban las moras con leche de coco, de abedul, de ginko, de arenque, ternasco, 2 pintas, arena, sal, limón y tomillo. Esas gentes tuvieron una hija. Preciosa creció y acostose con vos. Largos velos de sueños rotos. Asomé mi verja a tu ventana para mirarte bajo las enaguas. Me vuelves loco porque tu sabes poner blanco a Obama. Yes you can. Increíble lengua que convierte el vapor en agua. Usas instrumentos que nadie conoce porque fuiste criada por vestales, vírgenes del imperio. Togada y purpúrea has mantenido mi esfuerzo constante. Porque te siento tan sexual que tengo la necesidad de cocer bronce pero como no es factible tengo que conformarme. Debes saber que me encanta sentir tus pitayas aunque la llames fruta dragón.

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