Que rico verano recuerdo. Todavía la sonrisa estival inunda mis pensamientos sobre mi buen amigo pez luna. Sonreía siempre, comia aceitunas, era elocuente y sabedor de historias. Siempre le preguntaba porque no tenia cejas y siempre decia que porque no usaba gafas. Interesante y comedido siempre se recostaba en la playa conmigo. Le gustaban los mojitos, las ciervas, el ajopringue, el bien me sabe, las croquetas de tornillos y el changurro de morrón, de pimiento. Nunca volví a verle. Que buenos veranos luna, esto va por ti, por nosotros, para siempre.


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