martes, 5 de mayo de 2009

Una tarde con un pez luna

Que rico verano recuerdo. Todavía la sonrisa estival inunda mis pensamientos sobre mi buen amigo pez luna. Sonreía siempre, comia aceitunas, era elocuente y sabedor de historias. Siempre le preguntaba porque no tenia cejas y siempre decia que porque no usaba gafas. Interesante y comedido siempre se recostaba en la playa conmigo. Le gustaban los mojitos, las ciervas, el ajopringue, el bien me sabe, las croquetas de tornillos y el changurro de morrón, de pimiento. Nunca volví a verle. Que buenos veranos luna, esto va por ti, por nosotros, para siempre.


No hay comentarios:

Publicar un comentario