martes, 12 de mayo de 2009
Si te enfadas pareces un uakari macho
Anoche cuando dormía, soñé con una extraña canción. La letra me decía, cuidado cuidado quita el melón. Apacigüose mi sentido para hallarme otra vez. Tenía el presentimiento de que no podría volver a dormir. Los ruidos en la calle eran diferentes cada vez y jugaba a adivinarlos: será un tornillo, es una mota de polvo, o del cuervo, puede ser ruido de agua, o sirenas, o caballos de mar, o itos o pulcros arzobispos en procesion, o compañías, o terneras desbocadas... Suculentos pensamientos para mi mente enferma. Estaba cansado y no podía dormir. La presión de mis ojos hacia que alzará mi mirada sobre los cristales rotos por el incesante ruido de las trompetas de Mordor. El cabreo estaba increchendo cuando de repente se posó un petirrojo en la ventana y me espetó: No te enfades porque si lo haces pareces un uakari macho.
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